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miércoles, 27 de mayo de 2020

El capitalismo ha arruinado Animal Crossing

Se ha hablado mucho sobre cómo, en estos tiempos de asolación, de distanciamiento social y salir a hacer la compra una vez a la semana, Animal Crossing: New Horizons ha sido una bendición caída del cielo. Yo la verdad es que me lo he pasado y sigo pasando bien con tanto post, vídeo e imagen de los miles de isleños que comparten sus vidas. Gente que ha recreado arcades, la isla convertida en Onett, trajes personalizados que te permiten disfrazarte de Cyndaquil, bullying a los aldeanos feos… Todo divertidísimo.

Pero.

 Siempre hay un "pero". Cosas de la vida, y en New Horizons el mercado clandestino de nabos es un "pero" colosal. De base parece una actividad divertida e inocua: cada domingo viene Juliana, la amable cerdita errante, y a nosotros corresponde la tarea de entonar aquella frasecilla de "policía vegana, a ver ese nabo". Los nabos se pudren pasada una semana y lo más para lo que sirven es volver a venderlos, y aquí entra la diversión: no hay un precio fijo. Cada vez que viene, Juliana los oferta por una nueva cifra, y de lunes a sábado puedes preguntar dos veces al día el precio por el que Tendo y Nendo te los pueden comprar. A veces son 60 bayas, otras 240, algunas supongo que 8 y, en ocasiones, más de 500.


 

Están los nabos. El mercado de los nabos es un quiebro en el tono amable y distendido de Animal Crossing. Es el mercado de valores en forma de verduras, una inversión que haces conocedor del riesgo: puedes gastar 10.000 bayas en nabos y no recuperar ni la mitad, o comprar el doble por la mitad y hacerte rico. Nunca se sabe, pero exige que estés atento y actúes con cuidado. A esto se suma que veo por Twitter circular posts de afortunados cuyas islas compran nabos a precios desorbitados diciendo que abren las fronteras a cambio de algo, ya sean tickets u objetos exclusivos. Es el mercado, amigo, contaminando una isla que, se supone, iba a ser un paréntesis del horror de la vida real. Es cierto que también hay páginas hechas por fans que vienen a ser un Ebay versión furra para comerciar con distintos ítems de Animal Crossing, pero eso ha nacido de la propia comunidad.

 

Los nabos existían antes de que nosotros llegáramos.

 

Por supuesto, Animal Crossing sigue siendo el mismo juego, una experiencia ligera y divertida para cualquiera que desee saber lo que es vivir en paz, si es que eso es posible. Los nabos no son más que una pequeña parte que sólo aparece un día a la semana y ni siquiera las 24 horas.

Pero.

 

Ahí están. La necesidad de ganar, de tener, de la ganga. Competición en un juego donde no compites, la necesidad de correr e ir a más, invertir y arriesgar. Yo sólo quería pescar en mi pequeña isla.